Breve Semblanza Histórica de la Red de Bibliotecas del Archivo Histórico del Distrito Federal

La historia del Archivo histórico del Distrito Federal y sus Bibliotecas, comienza en 1903 cuando la reorganización administrativa del gobierno establece de conformidad una reducción de las funciones de las municipalidades de México conformando el archivo general del Consejo superior


del Distrito Federal publicando además el Boletín mensual de estadística el cual redundó en la creación de una oficina de archivo correspondiente al ayuntamiento la cual comenzó a requerir solicitudes de préstamo de documentación por parte de varias dependencias de gobierno así como de intercambio de publicaciones nacionales e internacionales estableciéndose así la denominada "Biblioteca del Ayuntamiento".


Archivo y biblioteca permanecen juntos hasta 1921 cuando Francisco Gamoneda razona la necesidad de abrirla al público, ya que al principio se restringía el acceso al mismo y se debía contar con un permiso expreso del presidente municipal para su consulta, además clasifica el acervo existente en: Expedientes, Actas de cabildo, Manuscritos, Inventarios, contabilidad, registros, etc., Objetos varios, Periódicos y Libros.

 

En 1964 el acervo se fracciona y se envía al recién creado Museo de la Ciudad de México un aproximado de tres cuartas partes de documentación variada, misma que conforma actualmente la mayor parte del fondo reservado de la Biblioteca "Jaime Torres Bodet".

 

En 1981 el resto de esta documentación fue trasladada hasta la ubicación actual del Archivo Histórico del Distrito Federal, formando parte de SOCICULTUR, órgano dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social hasta 1997, cuando pasó a manos de la Oficialía mayor del Departamento del Distrito Federal y de ahí a la dirección de la Secretaría de Cultura.

 

A partir del año 2006 la Coordinación de Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural de la propia Secretaría, a través del actual Director del recinto el Dr. Carlos Ruiz Abreu gesta la idea de unificar el acervo a través de una red de bibliotecas donde se resguarde el acervo original de la Biblioteca del Ayuntamiento y se enriquezca constantemente con documentación especializada en la Ciudad de México, devolviéndole la esencia preconcebida por Gamoneda y adecuándola a las necesidades actuales.

 

En tal año, Carlos Barrera, actual Coordinador de la red, comenzó la catalogación y clasificación del acervo buscando, como primer objetivo, la automatización catalográfica en una plataforma SIABUC 8, actualmente estos catálogos pueden ser consultados en cualquiera de las tres sedes permitiendo así a los usuarios conocer con veracidad donde pueden encontrar los documentos solicitados así como obtener algunas otras referencias que pudieran auxiliar en sus investigaciones; cabe mencionar que estas bases de datos reúnen a la fecha un aproximado de 30,000 volúmenes cuya principal especialización es la Ciudad de México y los aspectos más relevantes en su vida cotidiana, historia, gobierno y cultura, entre otros. Sin embargo, esta red no está exenta de incluir documentación concerniente a otros aspectos que por su importancia nacional e internacional atañen a la propia ciudad o a su entorno.

 

Sin embargo un catálogo es a veces insuficiente para mostrar la riqueza de un acervo como el resguardado por la Red de bibliotecas del Archivo Histórico del Distrito Federal, es por ello que a partir de este año se ha comenzado con un proceso de elaboración de índices de monografías (Libros) y publicaciones periódicas (Revistas) aportando así una nueva herramienta para la recuperación de la información dentro de las bases de datos; esto permite observar un espectro más amplio de posibilidades para el apoyo a las labores de investigación de nuestra sociedad al incluir además referencias sobre mapas, planos e imágenes que por su relevancia merecen ser consultadas y anexadas en cualquier obra que así lo requiera.

 

La conformación y reorganización de esta red de bibliotecas es el mejor ejemplo del rescate, valoración y conservación que es posible llevar a cabo en el rubro bibliotecológico histórico y cultural del país y especialmente de la ciudad lo cual es una de las prioridades de la Coordinación de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural beneficiando no solo a investigadores, visitantes y usuarios, sino a la sociedad en general.